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Jabiera Rubina Cortés, alumna de la Escuela de Chilecito de Monte Patria, en el mes de julio de 2019 fue distinguida con una mención honrosa a nivel nacional en el concurso ¡Vamos a Marte!, actividad organizada por el Colegio de Ingenieros de Chile, la Universidad Federico Santa María y la Asociación Chilena del Espacio.

 

Antes de finalizar este año 2019, la Municipalidad de Monte Patria y el Departamento de Educación Municipal, quisieron distinguir la representación que esta estudiante hizo de la comuna de Monte Patria.

 

El alcalde Camilo Ossandón se reunió con Jabiera Rubina Cortés y su madre Jesmarina. Y junto a las autoridades de educación encabezadas por el Director Luis Rivera, reconocieron la creatividad y capacidades de Jabiera.

 

Jabiera es una creativa estudiante, interesada en escribir cuentos fantásticos. Una Aventura en Marte es su tercer trabajo creativo. A ella también le gusta jugar al fútbol y quiere ser educadora de párvulos cuando sea grande.

Aquí compartimos el cuento escrito por Jabiera Rubina Cortés, distinguido con una mención honrosa.

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UNA AVENTURA EN MARTE

Todo empezó cuando un día 2 de febrero del 2058, los científicos de la NASA dieron una gran noticia que revolucionó el mundo, dijeron que cualquier persona que quisiera viajar a Marte, debía prepararse durante un año para cumplir con todos los requisitos para viajar al espacio. Entonces se me ocurrió la gran idea de motivar a mi familia y aprovechar esta oportunidad única. En ese momento toda la familia empezó a investigar que se necesitaba para poder viajar. Después de buscar información nos fuimos a la ciudad y compramos los trajes y todo lo necesario para viajar.

 

La situación de la tierra era alarmante, estaban sucediendo muchas catástrofes y las noticias eran cada vez más espantosas, ya no se podía vivir en la tierra, el agua era muy escasa, la gente moría por enfermedades feroces, había guerras y desastres naturales que no permitían sembrar, además no había comida para todas las personas del mundo

 

Mi familia estaba compuesta por mis hermanos Matías, Valentina, Giovanni, Diego y mis padres Jesmarina y Mario, habían anhelado por años este viaje. Un día nos juntamos en mi casa para comenzar a planificar el viaje, lo hicimos durante  meses.

 

 En las noticias dijeron que en Estados Unidos estaban vendiendo boletos para viajar a Marte, con mi familia nos fuimos a tomar un avión para irnos a Estados Unidos. Mucha gente corría para comprar viajes. En ese grupo de gente estaba yo con mi familia, al rato ya estábamos  esperando subir a la nave, estábamos muy nerviosos, no nos importó esperar largas horas a pleno sol.

 

Cuando conseguimos los boletos, nos pasaron una canasta con comida, era tan emocionante que no dimensionábamos lo que estábamos por vivir, lo único que nos importaba era viajar, cuando el boletero dijo: ¡el viaje dura entre 6 a 7 meses!, de inmediato saltamos y nos abrazamos de felicidad que nos olvidamos del sufrimiento que estábamos pasando en la tierra.

 

Nos subimos a la nave, era gigante, era como estar dentro de una película, esas que muchas veces habíamos visto con mi familia sentados en nuestro pequeño living, era fantástico. Todo era de otro mundo, las personas que estaban a cargo de la nave, parecían seres de otro planeta, vestían de trajes especiales y estaban detrás de una cabina, nos daban las instrucciones a través de pantallas.

 

Había personas de distintos países, que hablaban diferentes idiomas, pero nos unía el mismo sueño. Nos ubicamos en nuestros asientos con los trajes espaciales. La nave encendió sus motores y era un estruendo tan grande que me tape lo oídos para no escuchar, hasta que despegó y empezó a subir tan alto que lo único que sentimos era como si flotásemos en las nubes, Mi mente estaba en silencio, miraba a mis hermanos, ellos tenían fija su vista en una pantalla que mostraba lo que estaba sucediendo afuera, de repente paso una bola gigante de color café por al lado de nosotros, saltamos del susto. Cuando llegó el silencio de la noche, yo podía ver por una pequeña ventana, pequeñas luces mientras conversábamos extasiados. Nos preguntábamos ¿cómo será estar en marte?  ¿que habrá en marte?  ¿Cómo será? ¿que tendrá? Durante el viaje vimos cosas maravillosas. De repente aparecían estrellas de todos los tamaños, asteroides que parecían que iban a chocar con la nave, pero solo era un susto. No nos dimos ni cuenta cuando ya estábamos por llegar a destino. Habían pasado esos seis meses. Era tan entretenido compartir y conversar con personas de otros países, nos ingeniábamos para comunicarnos, nos contábamos historias fabulosas que nos hacían reír y divertirnos.

 

Cuando no dijeron que nos preparáramos para aterrizar, todos gritamos y nos abrazamos. Nos dieron todas las instrucciones y luego   bajamos de la nave con todo el equipamiento indicado.  Empezamos a flotar, al tiro nos dimos cuenta que en este planeta no se podía caminar bien, no había vegetación ni casas y se venía todo de color naranja.  Todos los viajeros siguieron diferentes rutas. Mi familia siguió un camino que le indicaba un robot, entonces empezamos avanzar lentamente y no había nada, de repente vi a alguien que pasó por mi lado, me asusté mucho, nos dimos cuenta que al parecer había animales extraños que no habíamos visto antes.

 

Lo empezamos a seguir, vimos que era muy rápido para caminar, no nos dimos cuenta hasta que llegamos a un lugar raro, el también paro al frente de nosotros, era como un tipo de perro gigante con orejas largas, un hocico largo, dientes filudos, se paraba en dos patas y saltaba como un canguro. Se acercó a nosotros muy despacio mirándonos fijamente, nosotros nos fuimos alejando con cierto temor, pero mi mamá se fue acercando a él y se dio cuenta que era cariñoso. Entonces mis hermanos se acercaron y les lengüeteo las manos, movió la cola y dio un suave rugido. Cuando vimos que no era un peligro decidimos seguir nuestro recorrido, mientras caminábamos el animal iba tras de nosotros. Seguimos caminando, por medio de un desierto, ya estábamos tan agotados que sentíamos un fuerte calor que lo único que queríamos era encontrarnos con un árbol. Nos detuvimos un rato en nuestra caminata y papá nos recordó que estábamos en marte y que aquí todo era distinto por lo que debíamos disfrutar lo que estábamos viviendo, miré a mi alrededor y recordé   mi película favorita “un viaje extraordinario a Marte”, así que empecé a sentirme animada porque me esperaba la mejor aventura de mi vida.

 

El animal se fue por un camino que lo llevó a un túnel, lo seguimos y entramos a un lugar maravilloso, ahí había plantas, animales, agua, laboratorios, muchos robots que hacían todo, casas modernas y naves que transportaban a los visitantes. Había varias personas, nos fuimos acercando y salió un hombre llamado Javier y nos preguntó de dónde veníamos, yo le respondí que veníamos de la Tierra. Pasamos mucho tiempo conversando con él. Él nos invitó a su casa, él estaba vestido con un traje blanco y nos subimos a su nave y nos llevó por un lugar llenos de luces de colores, era una ciudad con casas pequeñas que estaban debajo de la superficie.   Cuando llegamos a su casa, entramos por una puerta pequeña, pero grande fue nuestra sorpresa cuando la vimos por dentro, era gigante, tenía muchas piezas. Todo limpio y con un aroma fresco.  Todo era tecnológico, con solo decir algo sucedían las cosas, apretábamos un botón y podía tener comida, ver TV, jugar. No divertíamos todo el día, con los hijos de Javier. No sabíamos si era de noche o de día y en qué tiempo estábamos, porque no había tiempo para preocuparnos de regresar a la Tierra. Todo era tan maravilloso porque estábamos felices y nadie sufría. Compartíamos como verdaderos amigos. Nos respetábamos, nadie hacía daño, ni destruía nada.  Era un mundo feliz.

 

Había pasado ya mucho tiempo y nos avisaron que teníamos que prepáranos para el regreso. Nos fuimos de la casa de nuestros amigos. La despedida fue triste. Buscamos la nave y no la encontrábamos, pero a mí se me ocurrió una idea, como teníamos nuestros celulares llamamos al chofer de la nave, había señal de celular y me contestó, le pregunté ¿en dónde estaba?  Él nos dijo que lo esperamos a la entrada al túnel, de repente miramos al cielo y vimos nuestra nave y se paró al frente de nosotros.  Nos subimos y le pregunte- ¿si podíamos dar una vuelta por todo el planeta? El conductor de la nave nos dijo que sí. Dimos la vuelta por el planeta, todo era espectacular, se pasó la noche y empezó el viaje hacia la tierra después de seis meses llegamos a la tierra y todo el mundo se amontonó para vernos bajar de la nave.  

 

Al otro día nos llamaron para entrevistarnos en todos los canales de televisión, todos querían saber Cómo era MARTE, Qué había.  Teníamos que responder todas las preguntas.

Cuando llegamos a casa, nos esperaban nuestros familiares, amigos y vecinos para preguntarnos sobre el viaje a marte. Pasamos muchos días contándoles la maravillosa aventura vivida y así se nos pasó la vida y jamás pudimos olvidarnos que estuvimos viviendo en un mundo feliz por un tiempo.       

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